Hecho con amor
en Colombia
Envíos gratis
por compras superiores a $99.900
Prendas divinas
desde $29.900

El juego del Calamar: ¿cómo se convirtió en la serie más vista del mundo?

Si eres amante de las series de Netflix, seguramente has escuchado sobre El Juego del Calamar. La serie sur coreana que ha arrasado en todos los sentidos: desde sus actores que han robado suspiros alrededor del mundo, su trama – intrigante y bastante sangrienta - y su estética visual que ha sido tachada de impecable por muchos amantes del cine. 

Sin embargo, la pregunta que no podemos evitar hacernos es: ¿Qué se esconde detrás de su éxito inconmensurable? Siendo una trama con mensajes y escenas tan fuertes, no dejamos de darle vueltas al asunto.

La verdad es que es una pregunta con más de una respuesta, aunque ésta puede variar según su público.

Para empezar, debemos ser sinceras con nosotras mismas y con los demás: ya hace un rato que las series coreanas se han robado un espacio en nuestros corazones y nuestra lista de reproducción de Netflix. Mr. Sunshine, Love Alarm, entre otros conocidos como “doramas” han estado presentes en la pantalla de más de una de nosotras. ¿Y cómo no engancharse? Las tramas son excelentemente construidas, la estética que se utiliza las convierte en algo muy agradable de ver, y en realidad todo es muy adorable en sí. Por eso, no podemos negar que las series de origen coreano ya se encontraban en nuestro radar hace un tiempo.

Ahora, claramente no podemos comparar un romance como Love Alarm con El Juego del Calamar. Ambas series son polos completamente opuestos: de un lado tenemos una historia de amor (o varias) y del otro tenemos una trama sobre supervivencia y necesidades. ¿De dónde surge tal atractivo?

Por más que sea bastante gráfica, podemos decir que El Juego del Calamar es una serie que mueve una (o varias) fibras nostálgicas en nosotras. ¿Recuerdan cuando estábamos enamoradas de Peeta Mellark y Gale en Los Juegos del Hambre? 

Es una trama bastante similar a este clásico juvenil y distópico que leíamos y veíamos cuando éramos adolescentes y de allí surge nuestro primer interés por esta serie tan emblemática. Algo que ya conocíamos – y que solíamos amar cuando éramos más jóvenes – revivió ahora que somos adultas. Increíble, ¿no? 

Teniendo esto presente, nos damos cuenta que si bien la trama nos resulta familiar el ritmo de la serie es completamente distinto a lo que ya conocemos: en ningún momento podemos asegurar que sabemos del todo qué está sucediendo. El misterio se mantiene hasta el final (algo muy complejo de hacer en las series de hoy en día)

Además, de cierta forma es una serie que tiene un estilo fashion muy reconocido: puedes identificar a todos sus personajes por un simple vistazo a su sudadera. Y ¿quiénes somos nosotras para decir que esto no nos encanta? ¡No hay nada mejor que una serie con estilo propio!

Claro, una trama nostálgica y mucho estilo no pueden opacar el resto de la serie, pero creemos que la resalta aún más si es posible. 

Por más que sea una trama complicada de ver, en muchos momentos puede ser bastante dura, también es algo que nos ayuda a reflexionar. ¿Cómo podemos evitar llegar a extremos tan grandes donde debamos decidir entre nuestra propia ambición y lo que ambicionan y desean los demás? ¿Cómo ponernos en el lugar del otro para no perder nuestra esencia? Son debates internos que surgen durante el maratón que hacemos al ver la serie. ¿Cómo actuaríamos nosotras frente a tal escenario?

Porque por más brutal que pueda parecer la serie, nos presenta dos caras de una sola moneda y como telespectadoras podemos elegir ver el lado que podemos manejar; el lado que podemos mejorar: la empatía y la confianza en el ser humano. 

Sabemos que puede sonar contradictorio ¿cómo una serie que muestra la vida como parte de un juego nos puede hacer reflexionar tanto sobre nuestro papel en – válgase la redundancia – la vida misma? Pero es inevitable plantearse tantas dudas en medio al misterio que vemos en pantalla.

Así que creemos que el verdadero éxito de El Juego del Calamar reside allí: en esa capacidad que tiene de mostrar brutalidades sin dejarnos de hacer pensar en la importancia de mantenernos fieles a nuestra esencia, y sobre todo a nuestra bondad. Aunque claro, no podemos negar que enamorarnos de sus actores y su escenografía también ayuda un poco.

¡Cuéntanos qué opinaste sobre la serie si ya la terminaste y si aún no la ves cuéntanos qué estás esperando para hacerlo! Te aseguramos, no te arrepentirás.