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Cinco formas de meditar y no fracasar en el intento

¿Has intentado meditar pero no logras concentrarte? La meditación activa puede ser la solución.

Practicar la meditación activa puede beneficiar a aquellos que tienen dificultades para quedarse quietos en un entorno de meditación tradicional. Ésta esencialmente se trata de conectarse con el aquí y el ahora mientras realizas actividades diarias, es decir, consiste en prestar más atención a los que sucede en tu cuerpo mientras realizas una tarea.

Dada la importancia que tiene la meditación para equilibrar tus emociones, te mostramos algunas formas con las que podrás meditar activamente:

1. Pintar mandalas

Esta forma de meditación activa te permite despejar la mente y encontrar la claridad para lo que realmente es importante. Tan solo con centrar tu atención en el proceso de pintar y dibujar un mandala, estarás ejercitando capacidades tan importantes de tu día a día como la concentración, la focalización de la atención y el control de impulsos.

Este tipo de meditación es de gran utilidad si te encuentras en un momento con mucho estrés, inquietud, angustia y negatividad. No hay nada que tengas que repetir y nada que tengas que recordar, ni tan siquiera debes tener alguna postura específica. Su tarea es muy sencilla, y es dejar que fluya tu proceso creativo interno.

2. Tejer

Probablemente nuestras abuelas sabían y conocían el efecto poderoso y relajante de tejer. Se ha demostrado, a través de diferentes estudios, que esta manualidad tiene efectos terapéuticos para quienes la practican. Tejer desarrolla habilidades motrices, estimula la concentración y genera espacios de relajación y meditación.

Cuando te sientas agobiada, tejer puede ser la mejor opción. Elige ese lugar de tu casa en el que te sientas cómoda, y ponte manos a la obra. El objetivo es convertir ese rato tejiendo sin afanes en un pequeño ritual. Date tiempo, conéctate contigo misma y centrate en ese momento. De esta forma olvidarás, al menos por un momento, esas preocupaciones que te están inquietando.

3. Bailar

Esta forma de meditación activa te permite mejorar el sistema cardiovascular, liberar endorfinas, mejorar la memoria y hasta trabajar en tu bienestar físico. Pero además de todos estos beneficios lograr trabajar en otros aspectos como el emocional y el estrés.

El baile te permite combinar la meditación y el movimiento corporal para lograr un estado de concentración profunda y armonía emocional. A través de los movimientos fluidos y la música podrás liberar la tensión emocional. Esta práctica mejorará tu coordinación, confianza en ti misma y la autoconciencia, y también podrá proporcionar una experiencia meditativa profunda y rejuvenecedora.

4. Hacer cerámica

Muchos se refieren a este hobby como el nuevo yoga y se ha convertido en una excelente forma de iniciarse en el mindfulness, ya que las sensaciones que provoca la manipulación de la arcilla y el barro son verdaderamente relajantes. Al unir la necesidad de concentrarse en los movimientos de tus manos y dejar fluir toda tu creatividad, lograrás sentirte desconectada y por un momento lograrás alejarte de los problemas y el estrés del día a día.

Además de estos beneficios, esta actividad te ayudará a aumentar la autoestima al ver que eres capaz de crear y sentir que lo único que importa eres tú y la pieza que estás creando, conectando así cuerpo y mente.

5. Cocinar

El objetivo de este tipo de meditación activa es enfocarse en los olores, sabores y texturas de los alimentos que preparas y expandir tu consciencia a las herramientas que utilizas para cocinar a partir de la respiración, logrando enfocar y calmar tu mente y relajarte. Es probable que tu mente empiece a divagar, y eso está bien, pues siempre podrás volver a concentrarte en tus sentidos y dejarte absorber por ellos. Con la práctica, simplemente observar tus sentimientos en lugar de dejarte consumir por ellos.

En conclusión, la meditación activa emerge como una alternativa valiosa para aquellos que encuentran desafíos en la meditación tradicional. Al explorar formas como pintar mandalas, tejer, bailar, hacer cerámica y cocinar, se abre un abanico de posibilidades para conectar con el presente y cultivar la atención plena en medio de las actividades cotidianas.

Estas prácticas no sólo ofrecen beneficios físicos, emocionales y terapéuticos, sino que también constituyen herramientas efectivas para gestionar el estrés y encontrar momentos de serenidad en medio de las tensiones diarias. Al integrar la meditación activa en la rutina, se fomenta el equilibrio emocional, la autoconciencia y la creatividad, proporcionando un espacio donde cuerpo y mente convergen en armonía. Así, estas formas de meditación activa no solo son accesibles, sino también poderosas para alcanzar un bienestar integral en la vida diaria.